“Le Futur Proche”

Las dudas me rodean, sin dudar,
la niebla oscura me atormenta,
tu vulgar recuerdo me hace flaquear.

Solo el sol de los valientes me alenta,
sin locura, miedo, agonía o sufrimiento
mi corazón advierte que no está en venta.

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Pour l’envoûtante lézard!

Cuando llega el invierno algunos corazones se encogen, vistiéndose de negro para guardar luto de memorias oscuras y de otros tiempos que no desean ser recordados.
Sus vestiduras se tornan lúgubres, frías, con recovecos para permitir a los demonios poseer sus mentes y sus corazones. El desaliento y la desesperanza campan por sus cuerpos y sus sentimientos se congelan. No pueden sentir el calor de un abrazo o la compasión al oír un llanto de amor, de pérdida o de desesperación. Pero cuando pase la tormenta, cese el invierno y el mundo quiera recibir con regocijo su merecida estación, ya no habrá marcha atrás. Ellos, cuyos corazones no pudieron sobrevivir al invierno, se darán cuenta de la soledad y del desánimo que los acompañará, buscarán incesantemente aquello que les mitigue la pérdida, obtendrán recelos y se cruzarán con sus congéneres caducos del invierno. No encontrarán calor alguno, pues sus corazones yacen fríos e inertes, y sus futuros y esperanzas frustrados. Sin embargo obtendrán algún día el beneficio de la sabiduría que se adquiere sufriendo una vida apegada a sus propios egos, y en ese momento, trascenderán.

Al que se tiene por sincero, cenicero para guardar las cenizas

Para Loles con cariño…

LIBERTADES EFÍMERAS

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Queridísima Loles,

Hace tiempo que no sabes de mi, tiempo ha pasado desde aquellas horrorosas tazas de té congregadas en una adorable mesa Luis XVI, acompañadas de unos modales exquisitos y puritanos. Me encuentro feliz y contenta, feliz por mi nuevo amante y contenta por decirte que tal semental, es tu novio. Desearía explicarte todos los detalles, pero considero que debería ser escueta con ciertas cosas, entenderás que resultaría indecoroso para tus sensibles oídos. No obstante, como deber de amiga es invitarte a escuchar determinados argumentos que perforarán tu orgullo y te permitirán no ser tan tonta la próxima vez. Primeramente roza la insensatez tu altanera postura de ególatra, permíteme decir que tras examinar bien a tu príncipe, descubro que no posee bolas mágicas que adivinen el futuro, y mucho menos sabe leer la mente. Eso sí, mi cuerpo lo lee de maravilla, eso si puedo asegurártelo. Tambien he de explicarte, que mientras me daban un revigorizante masaje el otro día descubrí algo alarmante y tranquilizador a la vez, te explicaré porqué. Llegó a mis oídos tus aventuras con ciertos hombretones que no pasan de la treintena, y debo advertirte que tu hombre se enteró de todo, por casualidad por supuesto, no vayas a pensar que una humilde servidora como yo te colocaría en una situación tan avergonzante. Debes saber que el flirteo oscuro, aprovechado, sigiloso y escondido es inaceptable para alguien como tu, sobre todo si ese alguien hace apología de una rectitud intachable. Aun así esta noticia es tranquilizadora, sobre todo para mi. Sería muy cruel que alquien que te aprecia como yo sea capaz de intimar con tu hombre sin una razón tan evidente. No se si aun te preguntas cual es la razón de mi acertado comportamiento, pero como mi intención no ha sido jamás tan benevolente, te lo voy a confesar, …. el hábito que llevas querida, te queda demasiado grande, deberías plantearte cambiar de costurera….

Con mis mas profundos deseos de ayudarte.

Tu queridísima amiga.

“Gemina Cor”

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Para ti…

 

             El crepúsculo pedía permiso mientras mi tren hacía su entrada en Austerlitz con total normalidad. El olor de la urbe me impregnó, intuyendo que sería una visita que no podría olvidar en la vida. Un taxi parisino me llevó raudo a mi destino, pero extrañamente me pareció una eternidad, mi estómago se anudaba a conciencia y en contra de mi serenidad, acelerando mi respiración, permitiendo que mi corazón latiese apresuradamente.

            Sabía que tenía que verla, símbolo de una Francia de principios de siglo, adornando el cielo de una nación. Mi agotamiento era atroz, pero el sueño debía esperar…

            Caminé solemnemente hacia ella, pues vista de lejos se apreciaba impertérrita, perdida en la inmensidad pero coronada de gloria. Mi mente obnubilada no entendía mi nerviosismo, percibía en mi conciencia que tenía que alcanzar la cima Gala para observar su cuerpo tendido tras un sobrecogedor atardecer.

            Subía rápidamente tras haber adquirido mi entrada en el pilar Este. Ascendía para alcanzar la cúspide mientras mis piernas se adormecían producto de la corazonada.

Pude abordar el mirador, y El estaba allí…., de repente el tiempo nos suplicó permiso para detenerse….;

 

            – Buenos días, por fin has llegado…- susurró

            – Libérame de culpa, mi corazón no aguantaba más…- Lo miraba, deseando cada ángulo de su hermoso cuerpo.

            – Te he estado buscando….-

            – Yo también a ti….- mis sentidos los deseaban cada vez más, y era inexorable.

 

            De repente, era como si no existiese espacio o tiempo, podía ver el mundo en mi mano; diminuto y espectacularmente hermoso. Solo lograba mantener la mirada hipnotizada que me obligaba a indagar dos mesmerizantes ojos del color de la tierra virginal sumergidos en una tez blanquecina. Unos labios dibujados bajo una extraordinaria y fascinante nariz. Se convidaba a la armonía de su rostro una barba rebajada del mismo color que sus negros y fuertes cabellos, todo ello aureolaba aquel misterioso hombre que habría olvidado abrocharse la botonadura de una camisa que me permitía retozar con mi mente…., inesperadamente sus labios bailaron para concebir un mensaje etéreo pero teñido con los colores del ocaso…

 

            – Discúlpame, pero no podría soportar volver a perderte, siento que quiero saborear la eternidad contigo y retar al Universo, poniendo a prueba sus límites…

            -¿En que momento decidí perderme..?- Pregunté con la extraña sensación de adivinar la respuesta mientras los últimos rayos de sol bañaban nuestros rostros.

            – Da igual cuando, soy yo, y he recorrido el mundo entero para encontrarte, mi corazón decretaba que hoy te hallaría aquí, y que preguntaría por ti………

 

    Te Adoro

 

 

 

“Del Ego y otros Venenos…”

¿Realmente somos conscientes de lo que nos rodea?

 

Mientras las ciudades de este mundo amanecen en diferentes usos horarios, empieza un nuevo día para los ciudadanos del planeta. Lamentablemente este globo terráqueo esta sumergido en tres grandes venenos para la mente humana; la ira, la codicia y la ignorancia.

            Quiero hablar de cada uno de ellos por separado e introducirme en su modus operandi, desde una postura ególatra posiblemente, porque la verdad total se me presenta inalcanzable.

 

            El primero de ellos, la ira, nace directamente de la mente. Algunos creen que procede del corazón. Yo pienso que eso es un recurso artístico para hacerla mas emocionante y romántica, e incluso me atrevería a decir que justificada. Pero lo cierto es que nuestra mente es la que genera todos los pensamientos negativos que podemos tener en un día. Os sugiero hacer una prueba durante un día, observar con atención las actitudes de las personas que os rodean en un día cualquiera de vuestras vidas. Prestad atención y contad cuantas actitudes irascibles veis. Será sorprendente ver la cruel realidad a través de los ojos de uno mismo, parece que la hace mas demoníaca.

            Es recurrente encontrar a conductores que no tienen paciencia con personas mayores, madres trabajadoras cuyo stress es revertido en sus hijos en forma de gritos incontrolados, personas que han encontrado en el alcohol una forma de evadir el mundo cruel que les rodea pero que les desinhibe y hace que su mente no tenga control, maltrato a animales, palizas a homosexuales, mujeres sometidas a torturas, políticos que han encontrado en la corrupción una fuente de inspiración.., podríamos continuar durante muchos párrafos más, o leer la prensa diariamente. La pregunta sería, ¿En que estado mental están las personas que comenten estos actos?. Los estados prolongados de sufrimiento hacen estragos en nuestras mentes, ¿estamos entonces condenados a convertirnos precisamente en lo que quremos evitar?. No podemos olvidar que el entorno que nos rodea, afecta en nuestras decisiones, ¿Somos inmunes a la ira?, ¿Porque entonces recurrimos a ella?, ¿Donde nace la ira?.

 

            Nuestra segundo demonio es la codicia, tan etérea como tangible, convertida en monedas o billetes, casas, obejtos, deseos, emociones,….

            Lo cierto es que la humanidad cae constantemente en la codicia, tememos perder lo que poseemos, y queremos más. La afirmación que hace mucha gente para este veneno es muy justa, depende de como se mire, y es decirnos a nosotros mismos “Creo que me merezco esto”, sería interesante plantear si lo afirmamos cuando se trata de algo negativo. ¿Realmente somos totalmente justos al afirmar que nos merecemos las cosas que tenemos?. Hay algunos que piensan que tener dinero les hace felices, pero hay otra clase de personas que piensan justo lo contrario, es decir, si tienen un buen fajo de billetes en su mano no podrán ser felices nunca. En este caso parece que es nuestra mente nuevamente quien dictamina que nos hace felices. Pero la realidad de este mundo es que algunas personas que viven en un ático de la quinta avenida de nueva york necesitan del prozac, mientras otros dormitan en cuatro paredes de cartón con un cuenco de arroz hervido sin saber exactamente que es prozac. ¿Sabemos distinguir si somos codiciosos o no? ¿La codicia nos hace felices? ¿Podemos afirmar con rotundidad que nunca hemos probado de ese veneno?.

 

            ¿Existe algún antídoto para la ignoracia?. He tenido la oportunidad de encontrarme con personas en mi vida que elegían no ver los informativos en televisión.

La respuesta más repetida es “Siempre dan malas noticias”. ¿Podríamos etiquetar esta postura de ignorante o no? ¿Nos hace más felices no saber que pasa mas allá de nuestra zona de confort?. Podríamos plantearlo como una situación de empatía, de conocimiento o incluso de masoquismo. Está claro que no lo podemos saber todo, pero realmente no prestamos atención siempre a los que nos dicen. Bien por que consideramos que la información que se está intercambiando en ese instante no es de nuestro interés o simplemente porque no quiero escucharlo, lo aderezamos con “no tengo tiempo”, “no me interesa”, “eres un plasta”, “siempre la misma historia”, “estoy liado”, “no ves que estoy ocupado”, “no es asunto tuyo” o “Es mi opinión y punto”. ¿Podrías hacer recuento de las personas a las que has ignorado de forma consciente?¿Y podrías hacer recuento de las personas a las que has ignorado de forma inconsciente?, supongo que en función de los resultados se podrían concluir diferentes teorías, pero la pregunta sería ¿porque y bajo que circunstancias ignoramos de forma consciente e inconsciente?.

 

            Quiero decir ante todo que yo he caido presa de estos demonios, pero en este post he querido compartirlo con vosotros como reflexión…..

“Ceporreidades con Tacón de Aguja” Libertades Efímeras

                       

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                               Bradley, un chico que se bebe su orgullo todas las mañanas, acompañado de hielo y unas rodajas de pepino. Treinta años de aburridos uniformes han dado paso a jeans slim fit coronados con cinturones Gucci, Armani o vete que a saber de que nuevo diseñador. Su deseo, lo hace sublime cabalgando las aceras de las avenidas de la “City” sobre unos taconazos de aguja que lo transportan a un mar de nubes y a su vez le hacen sentir como una diosa que ve a sus adoradores a través de unas gafas de pasta negra.

                                 Cada paso es una imagen que marca las miradas de sus espectadores, que observan atentos el desfile de transgresión. ¿Es que acaso un hombre no puede disfrutar de las alturas y perderse en su propia arrogancia por llevar una prenda prohibida para su sexo?. Quizás no seamos tan “in“, ni tan “cool“. La gente tiende a pensar que las faldas, abanicos, zapatos de tacón, gloss, “La Vogue” a vista de las envidiosas, son productos de la vanidad, o mejor aún, de un escultural cuerpo masculino embutido en una treinta y cuatro.

                               ¿Quién marca la pauta iridiscente que separa lo real de lo etéreo?¿Es que acaso podemos ver como artistas lanzan botes de pintura multicolor a un lienzo 2×2, denominándolo arte en movimiento, y juzgamos como indecoroso o fuera de lugar el hecho que un “male” traspase los límites de la moda que le han interpuesto mentes cerradas y arcaicas?. Lo justificaría, pero queridos míos, me parece tan bello, ecléctico, diferente, sensacional y virtual que solo puedo sentarme a ponerme como un “Ceporro“, deseando algún día poder envidiar lo que yo por cobarde no me he atrevido a probar.

                                Y como se suele decir “ponte en mis zapatos“. Bradley, creo que voy pedirte tus zapatos de tacón de aguja para disfrutar de mi ceporreidad que no me hace bajar de la cincuenta y dos, esa talla que me hace ser yo mismo.

 

“Libertades Efímeras”

” Marie Antoinette “

” Marie Antoinette “

 

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Soy reina y consorte

Soy fiel y adúltera

Soy agua y fuego

Soy verdad y mentira

Soy ángel y demonio

Soy amiga y enemiga

Soy amante y amada

Soy deseada y odiada

Soy madre, hija y esposa

Pero sobre todo, soy Maria Antonieta.

Mylène

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                              Desde mi llegada a esta gran casa de dragones, no han dejado de sucederse acontecimientos que no se hubiesen manifestado, ni en mis mas inconfesables pensamientos. Mi nacimiento fue un gran momento de mi casi olvidada aldea. Recuerdos de momentos que parecen que no volverán a producirse, y no puedo evitar entristecerme, las personas que me vieron crecer y con las que compartí momentos de felicidad y amargura languidecen únicamente  en mi memoria. Y con cada día de mi mortal existencia parece que se pierden, dejando paso a las nuevas imágenes increíbles que me rodean en estos días. No puedo evitar sentir que la situación ha emprendido una trayectoria que parece terminar en dolor, sufrimiento y silencio tras un estruendoso grito. 

   Podría decirse que los amaneceres se tuercen largos y los anocheceres tempranos y fríos, colmados de una nostalgia que no se puede tocar. Largos días que parecen no tener un final, aventuras de individuos que han asumido que no tendrán un hueco en la historia escrita, algunas mujeres de aldea que parecen haber encontrado en la servidumbre de dragones una excusa perfecta para perfeccionar sus modales y convertirse en damas para hombres menores. Y como estandarte de lo masculino en este mundo de ideas extrañas, tales hombres aprovechan cualquier jardín, aposento o escobero para dar rienda suelta a sus instintos mas primarios. Mi percepción de lo místico tiende a desvirtuarse, y tornarse de un color grisáceo cuando se trata de emitir algo mas que un monosílabo con semejantes caballeros de escudo desconocido. No tratando de ser valiente, o si me apuro, arrogante. La cuestión es mas profunda de lo que podría decirse que es una conducta incivilizada de una doncella del norte, tratando de recordar como espantar a aquellos que pretender robar la inocencia de la virginidad en su esencia más sublime.

 

                         Cuando pienso en el amor, no puedo evitar sentir un látigo de textura escamosa y del color del mar. Escondido tras él, una luz que se conforma tras la sinergia del rojo de la sangre, el amarillo de las túnicas de grandes señores, y el blanco de la esencia mas pura. Esa luz con forma de mirada impenetrable, se extiende por senderos de mi cuerpo que aún están por explorar, la imagen de un suspiro en la penumbra de la soledad. Se reconoce en esa luz una figura que atemoriza, que da pie al desenfreno mas incontrolado, al principio de todo, a la cúpula de los conocimientos y al mas imposible de los enamoramientos.

 

                         Estoy segura de tres cosas, la primera, estoy escondida tras los dictámenes de seres que no entienden el porvenir del mundo, la segunda, contemplo los placeres de este mundo como espacios de tiempo que agotan la paciencia de la suficiencia, y tercera, estoy irremediablemente enamorada de la luz tricolor en cuya manifestación recíproca encuentro cobijo. Puede resultar incómodo para ellos en un momento de convulsión equívoca instrumentando modelos de justificación teórica sobre el poder.

 

“Cástor & Pólux”

Tu que naciste inmortal, y a la par, mortal. Una dualidad sibilina, peligrosa y tremendamente excitante. Cargas con tu incontrolada curiosidad, sin importarte la estela que dejas tras de ti, sin ni siquiera dar paso a la duda del prójimo que te ama en soledad, siendo maestro del sigilo emocional, te escondes, me das una cara que me embriaga de deseo. Amarte es menester de jóvenes cargados de entusiasmo, que cabalgan a la batalla, pero no a la victoria.

   Acceder a tus brazos, sólo me esta permitido, si mi ojos no se cruzan con los tuyos. Pues mirándote caería presa del embrujo, sin poder escapar a tu mirada leonina. No puedo evitar pensarte, tocarte, olerte y saborearte. Todo en ti me produce placer, una sensación profunda, de matices a madera, mar y sal. Noto que mis dedos recorren tu cabello negro, suave y fuerte. Y cuando recorro tus mejillas accedo a tu viril mentón, adalid de hombres mayores, que percibo en ti, tras una barba cuyo tacto resulta tosca pero excitantemente agradable, producto de la maduración mas deseada por mi.

   Realidad con sabiduría, eso dicen, pero me nutro de la pasión y de la lujuria para merecerte, sin ellas, estaría complemente vacío, sin llama que me haga ser fuego y sin leña dura de roble que me alimente. Buscarte ha sido dura tarea, muchos mares he recorrido para alcanzar esta tierra, muchas cimas alcancé y en muy oscuros pozos terminé, pero heme aquí, con recuerdos vanos del amor que creí perdido en el tiempo y en mis viajes. ¿Cómo poder creer que eres verdadero si tus verdes ojos me dicen tu verdad y la mueca de tu rostro te delata el subterfugio?. La melancolía del tono de voz me convida a entrar en tu terreno para ser la presa que alimenta tu deseo efímero de carne. Yo, sin embargo, busco agua y aire, deseo y sosiego, virutas de polvo en millones de edades y la eternidad enfrascada, para poder acceder a ella cuando logre atraparte en mis pasiones.

   La necesidad de recorrerte crece tanto que mengua su fuerza evadiendo tus excusas y descubriendo tu verdad. La noche pide permiso para entrar en nuestra habitación. De pie, frente al espejo de lo real, entra la luna para poder desvelarme tu silueta desnuda en la medianoche. Tu silueta dibujada, tu espalda al aire, dando explicación a lo que es una curva casi perfecta.

   Tus piernas torneadas entremezclándose con las nubes hechas de una tela finísima que hace que tu sueño sea mío. Conviertes el dormitorio en el edén de mi impaciencia, receta que has creado con amor y deseo, aderezado con placer.

   Pero no, amigo mío, sé de lo que eres capaz, tu mano izquierda me atraparía, mientras que tu diestra me aniquilaría. Eso es lo que me obligas a esperar, una dolorosa muerte de amor, en cuyo desenlace renacen los sueños perdidos y termina la búsqueda de lo terrenal para dar con la luz. Una luz determinada por el calor de los corazones que la hacen ser fuerte. Yo ,sin ti, formaré parte de esa luz, por que tu mentira me duele, me desgarra por dentro, y me hace convertirme en el mas absoluto de los demonios. La ira, la codicia y la estupidez serán mi espada, escudo y armadura para esta contienda. Mas allá, será tarde cuando te des cuenta que ese demonio finalmente no era yo, y que a muchas unidades de distancia, me encuentro, sonriéndote, y deseándote el mas feliz, pero merecido de los finales.

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