“Ceporreidades con Tacón de Aguja” Libertades Efímeras

                       

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                               Bradley, un chico que se bebe su orgullo todas las mañanas, acompañado de hielo y unas rodajas de pepino. Treinta años de aburridos uniformes han dado paso a jeans slim fit coronados con cinturones Gucci, Armani o vete que a saber de que nuevo diseñador. Su deseo, lo hace sublime cabalgando las aceras de las avenidas de la “City” sobre unos taconazos de aguja que lo transportan a un mar de nubes y a su vez le hacen sentir como una diosa que ve a sus adoradores a través de unas gafas de pasta negra.

                                 Cada paso es una imagen que marca las miradas de sus espectadores, que observan atentos el desfile de transgresión. ¿Es que acaso un hombre no puede disfrutar de las alturas y perderse en su propia arrogancia por llevar una prenda prohibida para su sexo?. Quizás no seamos tan “in“, ni tan “cool“. La gente tiende a pensar que las faldas, abanicos, zapatos de tacón, gloss, “La Vogue” a vista de las envidiosas, son productos de la vanidad, o mejor aún, de un escultural cuerpo masculino embutido en una treinta y cuatro.

                               ¿Quién marca la pauta iridiscente que separa lo real de lo etéreo?¿Es que acaso podemos ver como artistas lanzan botes de pintura multicolor a un lienzo 2×2, denominándolo arte en movimiento, y juzgamos como indecoroso o fuera de lugar el hecho que un “male” traspase los límites de la moda que le han interpuesto mentes cerradas y arcaicas?. Lo justificaría, pero queridos míos, me parece tan bello, ecléctico, diferente, sensacional y virtual que solo puedo sentarme a ponerme como un “Ceporro“, deseando algún día poder envidiar lo que yo por cobarde no me he atrevido a probar.

                                Y como se suele decir “ponte en mis zapatos“. Bradley, creo que voy pedirte tus zapatos de tacón de aguja para disfrutar de mi ceporreidad que no me hace bajar de la cincuenta y dos, esa talla que me hace ser yo mismo.

 

“Libertades Efímeras”

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Publicado el junio 8, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Jajajajaja, lo que me he reído XD
    Desde mi ceporreidad, y mi aversión innata a los zapatos altura andamio, le diría a Bradley que se ponga minifaldas si quiere, pero no maltrate sus queridos pies con esa herramienta de tortura, que destrozan espaldas, pero eso sí, te hacen un culo envidiable.
    Ay va Bradley, mientras vaya contento, me sentaré a verle desde un banco en Central Park mientras me atiborro de Hot Dogs y estiro mis piernas calzadas con converses. 😉

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